PAPELES PARA EL DEBATE
Elaborado por: Manuel José Montañez Lanza (*)
Al fragor del mundial de football donde la gran mayoría se encontraba embelezado, tal como lo destacara en algún momento el Comandante Fidel Castro Ruz, no sólo es que se movilizaban contingentes importantes de naves de guerra por el Canal de Suez vía el Mar Rojo hacia las costas de Irán sino que por mampuesto ocurrían otros eventos internacionales como lo fue la toma militar de Costa Rica. Sin embargo, otros dos destacan igualmente.
El primero, el mensaje del Presidente Barack Obama en cuanto a las relaciones binacionales (ellos requieren de la garantía de un suministro petrolero seguro desde Venezuela en el marco de una potencial guerra con Irán pues si los precios se disparan ni la maquinita de Tío Sam tendrá capacidad para producir tanto y suficiente dinero inorgánico), y segundo, la toma de posesión del próximo Presidente de Colombia a quien ya, el más afectado, el Presidente Correa, habría aceptado asistir. Al respecto, no podríamos en consecuencia, ser más papistas que el Papa.
A nuestro juicio, la Revolución Bolivariana se encuentra en estos momentos en una crucial situación no tanto a lo interno, donde la oposición una vez más demuestra su torpeza estratégica y de cara a los comicios del 26 de septiembre sabríanse derrotados, como si en el plano internacional donde el no entender el momento de tránsito histórico, podría crear las condiciones para un descalabro a lo interno. En su momento, la ex URSS como también la Cuba revolucionaria, entendieron la necesidad de la “coexistencia pacífica” a objeto de consolidar planes estratégicos e incluso de sobrevivencia política. Más recientemente, a finales del siglo XX, los intentos de asesinato al primer líder libio obligaron éste cambiar su estrategia de actuación a fin de sostenerse en el poder y así consolidar la propuesta de país que hoy ellos viven. De otras experiencias y escenarios está preñada la historia reciente de la humanidad.
Siempre hemos mantenido que nuestro país debe hacer presencia en todos y cada uno de los escenarios internacionales donde a pesar de su pérdida de vigencia; más sin embargo, nos sea posible, coherentemente, sostener y enviar un discurso a los pueblos del mundo, Jefes de Estado y de Gobierno, con relación a nuestra realidad y el proyecto de vida que se forja; pero en paralelo, fortalecer las instancias supra nacionales propias de la experiencia como la ALBA , Unasur y ahora, la “AELAC” (suerte de OEA sin USA ni Canadá).
De aquellas organizaciones de las cuales nos hemos separado (pues como tal son antagónicas con la plataforma filosófica que nos soporta), sería falto de sindéresis y perspectiva de proyección -vista también su nula vigencia e incluso importancia para nuestra economía-, reingresar a éstas cuando estamos promocionando nuevas –que obviamente les sustituirían- con un mismo tenor pero con visión de futuro.
La CAN sería un ejemplo de nuestra cita en virtud que el único Estado que se beneficiaría del reingreso sería Colombia; por ende el nuevo Presidente Santos quien no precisamente tiene un escenario interno favorable a sus planes y propósitos tanto internos, como geopolíticos. El otro, igualmente adversario, es Perú de quien ya conocemos también, sus posturas neoliberales. Por su parte, Bolivia y Ecuador, ya se encuentran presentes en la ALBA. La CAN como la CAF son neoliberales, sus sustitutas, no.
Por cierto, el fantasma de los “Bandeirantes” y del expansionismo brasileño -que pretenden desempolvar algunos “expertos”-, no puede ser excusa para “convencer” al Jefe de la Revolución Bolivariana en el sentido de autorizar nuestro reingreso so pretexto que hay que “remojar las barbas” en caso de ganar una candidatura de derecha en el país carioca. Semejante y burdo chantaje no puede ser admitido.
Por alguna razón, existen intereses solapados en distanciar a la dirigencia política de la Patria de Anita de Garivaldi respecto de sus pares venezolanos; siendo que dicha vieja estrategia adeca tendría como sustento, preceptos de la IV república, conculcados con base a la tesis política “betancuriana” de los años 60, de enfrentamiento a las dictaduras militares con posterioridad al ataque -intento de magnicidio- de que fuera objeto para aquel entonces el fallecido ex presidente, Rómulo Betancourt, por parte del dictador, Leonidas Trujillo; quien al igual que él, era hombre de los gringos.
La fortaleza de la democracia en Brasil, pese a que recientemente el ejercito de ese país movilizó tropas hacia la frontera con Colombia, nos hace suponer que estamos muy alejados de las tesis que como temores quieren reeditar acerca de la geopolítica y geoestrategia militarista de los años 60 y 70 del siglo pasado. En ese sentido, recordemos que tanto Brasil como nosotros tenemos un enemigo común y no es otra cosa que la instalación de las 07 bases militares gringas en suelo neogranadino lo que obligó, como respuesta, la movilización de unidades militares por parte de las FFFAABB, no por expansionismo. Esto último, un buen lector, debe tenerlo en consideración.
A la luz de lo anterior, sería procedente que desde la República Bolivariana de Venezuela se produjera un acercamiento militar más profundo con Brasil; teniendo como “excusa”, si es que se quiere denominar así, el compartir la experiencia del Sistema SIBAM / SIPAM que ubicado para rastreo y vigilancia (donde por cierto hemos sido el único país de la Cuenca que nunca ha participado de esos intercambios y maniobras en forma oficial), que comprende el Sistema Amazónico. Al respecto, en una de sus varias visitas a Manaos, el Presidente Chávez conoció dichas instalaciones -quedó gratamente impresionado-; pero su alto mando nunca se dio por enterado. Eso, hay que revisarlo. La geopolítica ha cambiado y los aliados, adversarios y enemigos, han variado sustancialmente.
Es por ello que resulta la necesidad, más allá de lo evidente, en el sentido de revisar con lupa, el contenido de los componentes de las futuras agendas –una misma- que pudiera (n) surgir y presentarían al Jefe de la Revolución Bolivariana, como de su interés político, pero que realmente iría en detrimento de la propia existencia y porque no decirlo, sobrevivencia en el mediano y largo plazo, de la experiencia política que hemos conocido como Socialismo del Siglo XXI.
(*) Politólogo e Internacionalista Venezolano
Magíster en Seguridad y Defensa
| Postado em 20/07/2010 ás 08:27 |