Como recibimiento a la marcha indígena al municipio de Chicoral, en el departamento del Tolima, la corregidora recorrió previamente sus calles con un altoparlante, alertando a la población para que no saliera de sus casas y no permitiera a los niños que se asomaran a la puerta de entrada porque, según la funcionaria, con la llegada de los indígenas "corrían grave peligro".
Fue sorprendente ver la ausencia de chiquillos en las calles de Chicoral, lo que siempre ocurre cuando en un pueblo se presenta un hecho poco habitual, como la llegada en masa de caminantes, algunos de los cuales llevaban sus trajes indígenas y otros llevaban el bastón de mando.
En la plaza principal, el líder indígena Feliciano Valencia, leyó el Pacto por la Tierra y por la Vida, que en este correo aparece en documento anexo. Yo me preguntaba cuántas penalidades habría heredado de sus antepasados, revividas por él, ya que su apellido demuestra que los miembros de su familia tuvieron que ser siervos de la casta de los Valencia, a quien bien conozco, porque mis hijas pertenecen a ese clan elitista y segregacionista que, paradójicamente, ha dado a luz algunos rebeldes, como Ignacio Valencia, miembro destacado del Partido Comunista en el Cauca o Luis Emiro Valencia, fundador del Partido Socialista Colombiano, padre de mis hijas y a mis propias hijas, que emocional e ideológicamente son más Gaitán que Valencia. Pero, en general, esa familia ha hecho parte de la llamada "aristocracia popayaneja" que, en su gran mayoría, se ha comportado a la manera de Víctor Mosquera Chaux, quien se ha caracterizado por ser un "latifundista arbitrario" (a menos que esto sea un pleonasmo), explotador de los indígenas y ladrón de sus tierras, quien como senador auspició la ominosa firma de la llamada "Declaración de Chicoral", suscrita el 9 de enero de 1972 bajo el gobierno de Misael Pastrana Borrero, donde se pactó la contrarreforma agraria que signíficó la expropiación de sus tierras de miles de campesinos humildes, de indígenas y de afrocolombianos
Ahí, nuevamente en Chicoral, con voz firme y digna, estaba el compañero Feliciano recordando la infamia que se cometió con los que trabajan la tierra y nos han dado de comer.
Al finalizar la ceremonia los miembros de Fuerza Gaitanista que habíamos viajado a unirnos a la MINGA indígena nos acercamos a varios de los dirigentes de la marcha. "Les presento a unos compañeros gaitanistas", les dije. Y un joven indígena me contestó "todos somos gaitanistas". Acordamos, entonces, que pronto realizaremos un seminario para los indígenas sobre el cuerpo de doctrina de Jorge Eliécer Gaitán en La María, en el municipio de Piendamó, en el departamento del Cauca.
De aquella breve pero significativa ceremonia seguimos rumbo a Fusagasugá, donde, en la década del treinta, le hicieron el primer atentado a mi padre, Jorge Eliécer Gaitán, porque lideraba las ligas agrarias clamando tierra.
En el trayecto nos enteramos que habían comenzado las detenciones de maestros y alumnos en Bogotá, operativo que busca atemorizar a quienes pueden unirse a la MINGA indígena en la capital, método que hace parte de las estrategias de la llamada GUERRA DE BAJA INTENSIDAD que, a través de maniobras laterales y encubiertas, enfrenta a todo aquel que levanta banderas de reivindicación.
Un documento ilustrativo de los métodos utilizados por esta "guerra" encubierta es la serie llamada Santa Fe.
Se conocen el Santa Fe I, II y IV y se pueden leer (se deben leer) en la página web: http://www.geocities.com/proyectoemancipacion/documentossantafe/documentos_santa_fe.htm
En esa página, en la columna de la izquierda, pueden encontrarse los tres documentos de Santa Fe. Su lectura permite ahondar en el interés que tiene la reacción por arremeter contra la cultura, y el miedo profundo que tienen por la labor de los profesores de izquierda. Es un material que debe estudiarse si se quieren conocer las prácticas soterradas que emplea el Imperialismo y nuestras oligarquías para detener el avance popular. Esto explica, también, la imposición, por parte de Álvaro Uribe, del nombre del muy reaccionario Moisés Wasserman como rector de la Universidad Nacional de Colombia porque, son los centros docentes el punto de mira central para derrotar los procesos de liberación de los pueblos y el avance de las ideas socialistas.
Bogotá, domingo 16 de 2008
| Postado em 20/11/2008 ás 04:22 |